FIN
después de la impotencia de las voces, luego de los gritos que socavaron las noches, decidir entregarse, finalmente, a ese silencio que siempre esperó con los brazos y las fauces abiertas
después de la impotencia de las voces, luego de los gritos que socavaron las noches, decidir entregarse, finalmente, a ese silencio que siempre esperó con los brazos y las fauces abiertas
Dejar caer otra palabra en éste, mi querido museo del horror.
| Bienvenida a tu dulce infierno. Algo ha pasado? Alguien se ha ido? Nada. Levanta la mano, sacude la ropa, arma la sonrisa, mueve el pie derecho, cruza los umbrales, levanta la mano, sacude la sonrisa en los umbrales, el pie derecho, la mano, la mano, la mano. Nada. Ave: refúgiate en tus cenizas, y tiembla. |
Irónico respiro. Memoria momentáneamente anquilosada, hasta hacer carne ese instante látigo, ese miserable instante de profundísima unión cuando, luego de caer de tu boca, podía alejar cualquier viento.
Mi florecer en gris.