Perdida Liviana

Friday, January 13, 2006

Tímida espera en episodios

Alguien que enmudezca sus labios en el silencio feroz de mis caricias, que se deje arrullar por el fantasma que soy por las mañanas, que no se espante con mis muertos. Alguien que prodigue blasfemias ante el peso de los paraguas, que recuerde mi nombre cuando llueve, que se deslice por mi cuerpo con el furor del agua en las tormentas. Alguien que renazca en el resplandor de mis horas sin memoria.

Lapidar apariencias

Espejo que, en aguas inquietas, aguas serenas refleja. HARTA DE HACER LO QUE DE MÍ SE ESPERA. Si pudiera abandonarme a las melodías rotas. Si pudiera dejarme acunar por la cadencia de las lágrimas, tal vez se aquietaría esta penumbra que lentamente me bebe.

Friday, January 06, 2006

Las muñecas en sus cajas, blanqueando los ojos a través del celofán. Yo no jugaba. Yo era una niña monstruo.
Niña inmóvil entre los juguetes (y nadie peina sus cabellos) que sueñan con una niña inmóvil entre ellos. Y nadie peina mis cabellos.
Cómo no me obligaron a jugar, pienso. Cómo no rompieron los cristales con los miembros mutilados de las muñecas vampiros. Tan perfectas. Tan sin daño. Cómo fueron inmaculados testigos del consumirse de mi inocencia.

Tuesday, January 03, 2006

Intervención Número 1: "La confesión"

Este blog surgió con fines maquiavélicos (en los que no he de ahondar en este momento), y tal vez se vincule con nuestra afición a los disfraces. Pero, en conclusión, los medios fueron más fuertes que el fin, y el objetivo se convirtió en una mera justificación para el nacimiento de Perdida Liviana.
Perdida Liviana vino al mundo ya grandecita, cosa extraña. Fue parida por dos madres que, horrorizadas ante el fenómeno de la maternidad, sólo aceptamos ser madrinas de nuestra propia creación. Así, habiendo heredado las peores características de sus progenitoras, la huérfana abre los ojos cada mañana sin saber bien para qué. Y a veces habla, para decir su asombro, para expresar su queja, para pedir auxilio, para hacerse la ilusión de que existe alguien dispuesto a escucharla.
Contrariamente a lo que ocurre en general, el nuevo ser contribuye diariamente a la unión de la familia, porque, a pesar del abandono efectivo de la criatura, las madrinas nos comunicamos permanentemente, y acordamos cosas tales como: controlar su crecimiento desde la distancia, tejerle abrigos que nunca le daremos, espiar las cartas que recibe, componerle canciones que incluyan el número tres, mandarle obsequios valiosísimos a direcciones inexistentes, y otras ocupaciones típicamente familiares.
Aún no sabemos qué rumbo tomará este espacio, pues, si bien nos complace dejar aflorar las palabras de nuestra ahijada de vez en cuando, también nos seduce la idea de hacer salir a la luz nuestros propios pensamientos. Pero, teniendo en cuenta el origen de este blog, somos conscientes de que es una idea peligrosa, y, por el momento, preferimos renunciar a la fama y a la gloria, restringiendo nuestras apariciones a una serie de intervenciones que se intercalarán con los monólogos de nuestra no reconocida niña.

Firmado: Perdida y Liviana


PD: Quien quiera contactarse con Perdida Liviana, está invitado a dejar aquí sus comentarios, o a escribir a perdidaliviana@hotmail.com. De más está aclarar que sus mensajes serán previamente revisados (y presuntamente censurados) por alguna de nosotras...

Monday, January 02, 2006

Itinerario cero

No hay dónde llegar. Recorro caminos al azar, deslizándome, perdida y liviana, por calles que nacen y mueren casi sin querer (como todo, como todos). No conozco esta ciudad, pero es la misma. Tampoco cambia mi rostro cuando la luz se desvanece sobre los techos, en cualquier lugar del mundo.

Cerré las ventanas, cerré los ojos, los oídos, las manos. Así clausurada, aguardé la llegada de la noche.